domingo, 14 de abril de 2013
EGOÍSMO ESPAÑOL CRECIENTE
El ambiente de pobreza creciente en España nos está llevando a un egoísmo creciente.
Las asociaciones sin ánimo de lucro, las organizaciones no gubernamentales ayudan a desahuciados, pobres, hambrientos, desamparados, discapacitados, ancianos sin recursos o bebés de familias rotas... La ayuda social existe, si bien, el egoísmo individual tiene una mayor presencia y lo invade todo.
Es un egoísmo silencioso. Un silencio egoísta que se puede mascar en el aire. Cada mañana, al entrar en un tren, en un autobús; cada tarde, al andar por las calles y pasar junto a tiendas, restaurantes, hoteles... Lo vamos viendo en los rostros que se cruzan con nosotros.
Es el silencio del egoísmo el que da aliento a los que ya creían en el egoísmo antes de la llegada de este gélido egoísmo, más frío que el anterior.
Es la insoportable certeza de que esta crisis de pobreza es también la crisis de nuestra sociedad y de nuestra propia forma de ser, como individuos en ciudades que alimentan las conductas egoístas.
Es la certeza de que volveremos a coger un autobús, un tren, un avión o un coche y si por el camino alguien necesita ayuda, seguramente lo miraremos, pensaremos algo, no diremos nada y seguiremos andando casi sin pestañear. Eso sí, deseando que algo así no nos suceda nunca.
lunes, 8 de abril de 2013
CRISTINA IMPUTA AL GLAMOUR ANUENCIA
Se acabó el cuento de reyes y princesas. No son de sangre azul.
De aquella familia de dos padres y tres hijos, casi adorada en España durante más de 25 años, hemos pasado a un retrato horrendo de un rey con amigas íntimas, negocios y gastos secretos que pueden incluir la reforma de un nido para Corinna en la finca pública de la Angorrilla -El Pardo-; una reina que calla elegante, triste, por no romper el protocolo; un hijo, príncipe que habla para quedar bien, sin más mérito que su costosa formación y su buen porte; una princesa con más ambición que sinceridad; unas infantas descabalgadas del sueño real, separada, la mayor, de un fantoche que iba en patinete por la calle Serrano con vicios ocultos; desmoronada, la menor, como se aprecia en la imagen tomada en Barcelona al entrar en la sede de La Caixa, donde trabaja, tras conocerse su imputación judicial en el caso en el que también figura imputado su marido, Iñaki Urdangarín. Un marido sin escrúpulos que creyéndose verdadero duque feudal de Palma ha pedido diezmos a diestro y siniestro hasta llegar a apropiarse presuntamente, con otro socio, de más de 6 millones de euros.
Visto así, creía Urdangarín que actuaba con arreglo a la tradición y al proceder de antaño, más allá de un ducado actual únicamente honorífico y simbólico. Habrá sido confusión e ignorancia. La misma que ha tenido y padece la Infanta Cristina que no puso objeción visible a los beneficios obtenidos, ni a la compra, reforma y suscripción de la hipoteca del llamado "palacete" de Pedralbes, en Barcelona, por la que aún se deben 4 millones de euros a La Caixa -según varios medios de comunicación-.
Si sabía y aprobaba, es muy grave; mucho más. si participaba en decisiones y estrategias; si miraba hacía otro lado, es irresponsable; si no sabía, dice poco en su favor. No olvidemos que la Infanta Cristina aparece dispuesta a pagar con dinero negro al servicio del palacete, como figura entre toda la documentación, más de 40.000 folios, del caso Nóos. Algo que el fiscal Pedro Horrach aparta del caso judicial para ubicarlo en el terreno de las infracciones administrativas. Sin olvidar nunca la participación de la Infanta en la firma Nóos, ni en Aizoon -a la que se desviaban parte de los fondos ilícitamente obtenidos en Nóos-, como copropietaria, al cincuenta por ciento con Urdangarín, Para el juez José Castro, en el auto de imputación de Cristina Federica de Borbón y Grecia, tras analizar los 14 indicios que la imputan, podría ser cooperadora, cómplice o todo ello. Para el fiscal Horrach, ni lo uno ni lo otro al encontrar inconsistentes los indicios y las sospechas.
La vida complaciente, llena de lujo y ostentación, por no conformarse con una más modesta siempre en un nivel muy superior al de la media española, ha sido la gran trampa. Algo que en absoluto exculpa. Ahora toca pagar la vajilla robada. Para dar alguna entrada nueva de dinero a Urdangarín no le faltan ofertas llamativas como la de acudir como segundo de a bordo a la selección de balonmano de Qatar, de la mano de su amigo, el seleccionador nacional Valero Rivera. Parece que en Qatar no leen las noticias procedentes de España o les importa un bledo quien figure en la organización de una selección nacional en Doha o se tragan el sapo y favor con favor se pagará. Mientras, figura la fianza exigida por el juez Castro que supera los 8 millones de euros y para intentar cubrirla se han aportado inmuebles, incluida la hipotecada casa de Pedralbes que además se encuentra a la venta por 7 millones de euros.
Y parece que ni letrado defensor tendrá que pagar la Infanta Cristina, a la que, según vemos, ni le preguntan al imponerle desde la Zarzuela un abogado que es más un traficante de influencias que un verdadero defensor, Miquel Roca i Junyent. Un millonario con despachos de abogados en toda Cataluña, Madrid, Palma de Mallorca, entre otros puntos de actividad. Dada la falta de especialización penal de la vieja gloria del nacionalismo catalán y padre de la Constitución española, influyente en la redacción de la Carta Magna para dar diferentes velocidades y trato a las autonomías, acude al prestigioso letrado penalista Jesús Silva para defender en equipo a la Infanta Cristina -que parece no tener ni voz ni voto en este cuestión-. La defensa de una Infanta de España se convierte así, además, en un circo político.
La sensación generalizada es que el juez, pese a emitir un auto considerado de forma casi unánime como "impecable", lo tiene muy difícil para profundizar en el caso Nóos en relación a la Infanta Cristina, si citarla como testigo se habría reducido a una respuesta por escrito, imputarla -pese a desestimar hacerlo antes- en desacuerdo con el fiscal que ha recurrido el auto, más que allanar el terreno lo ha llenado de colinas con amenazantes avisperos. Es un enredo judicial del que parece que nadie -incluidos el juez y el fiscal- saldrá bien parado, pase lo que pase.
Efectivamente hay justicia para todos, pero no igual para todos.
sábado, 26 de enero de 2013
CORRUPCIÓN A LA ESPAÑOLA
Un concejal de una pequeña ciudad española exigió un coche regalado para su esposa a un nuevo concesionario de vehículos que abría sus puertas en el municipio; el edil siguió pidiendo dinero y regalos a los empresarios a cambio de apoyar políticamente los proyectos que querían desarrollar.
Es un ejemplo miserable y real de lo que lleva décadas ocurriendo en España.
Escribir, pensar, comentar, hablar sobre la ilícita conducta de numerosos cargos políticos, públicos, institucionales, orgánicos de España es algo que repugna. Nos asquea por el elevado nivel de corrupción al que hemos llegado.
Los corruptos se han enfangado en el lodazal de las comisiones ilegales, cohechos, malversaciones, prevaricaciones, falsedades, negocios ilícitos, robo de capitales ajenos, públicos o privados, y nos han llenado a todos de lodo y miseria humana.
Cada saqueador lo ha hecho en la medida de sus posibilidades. Unos han robado 1.000 euros, otros 10.000 y otros millones. Así, hasta el saqueo generalizado de arcas de todo tipo. Por ello, hasta los que no han participado de la fiesta de este enriquecimiento ilícito están en el punto de mira de la sociedad como posibles delincuentes. Aunque no lo sean.
Es el descrédito actual de la clase política española; una clase, la llamada casta política, que ha dinamitado el poco prestigio que le quedaba. Una deslealtad con la sociedad que al ser delictiva tendría que condenarse judicialmente, lo que pocas veces ocurre. Son escasos, aunque nos parezcan muchos, los casos de corrupción destapados. Que sean unos 200 políticos españoles los que están siendo investigados judicialmente por presuntos casos de corrupción es sólo un botón de muestra. Hay mucha basura y porquería en las cloacas del Estado -en todos los niveles de todas las administraciones que no saldrá nunca a la luz pública-.
Los políticos y cargos públicos en España con las manos manchadas por presuntos delitos pueden ser muchos miles, decenas de miles, nadie lo sabe. Hay casos prescritos, ocultados por pactos tácitos entre partidos, que nunca se conocerán.
Se grabó a un concejal en un encuentro con un promotor inmobiliario y quedó probado que exigía cantidades de dinero o costosos regalos para él y su familia. El alcalde lo citó y cuando entró en su despacho puso la grabación. El concejal se sorprendió -primero-y se enfadó -después- sin el menor atisbo de vergüenza, pasando a acusar al alcalde y a los responsables locales del partido al que pertenecían ambos de llevar a cabo tácticas sucias para arruinarle la vida desconfiando de alguien que impulsaba proyectos "beneficiosos" para la ciudad.
Finalmente, hubo acuerdo y el alcalde, que aclaró que en el partido aún no se sabía nada puesto que la grabación audiovisual la había realizado una persona de entera confianza, agradeció el gesto del concejal quien se comprometió a que desde entonces retiraría una parte de los fondos que obtenía ilícitamente para el alcalde. E incluso creyó necesario pagarle una parte de lo recaudo con anterioridad. Y siguieron adelante ambos compartiendo jugosas cantidades del dinero que no les pertenecía.
Lo han hecho -parte de ellos, nunca todos- concejales, alcaldes, diputados autonómicos, delegados provinciales, directores generales autonómicos, secretarios autonómicos, consejeros autonómicos, presidentes autonómicos y así hasta pasar a los políticos y cargos públicos de la administración estatal, corrupción a destajo con enormes nubarrones que han cubierto también a la Casa Real.
Entre todos los corruptos han conseguido que España sea un estercolero político que los ciudadanos, si pudieran -y ya se teme un estallido social- limpiarían con excavadoras y camiones para transportar toda la basura por una planta de tratamiento de residuos, lo que fuese basura orgánica se transformaría en abono y lo que se pudiera salvar tal vez se reciclaría. Limpieza, transformación, medidas ejemplares y reciclaje, que parece que no van a llegar a tiempo, ni tenemos suficientes excavadoras para tanta basura.
jueves, 29 de noviembre de 2012
WE DON´T NEED ANOTHER HERO
Un héroe para sacarnos de este atolladero nos vendría muy bien. Enviado de otro planeta, como en las historias de ficción, para encontrar la salida mágica que no somos capaces de localizar.
Queremos vivir sin esta angustia diaria que nos está asfixiando.
Nos gustaría que un héroe acabase con esta depresión económica y social.
Y todos, o casi todos, coincidimos en que no queremos más héroes que vengan a prometer lo que no cumplirán nunca; ni aquellos que después hacen lo contrario de lo dicho.
No queremos héroes de pacotilla, ni de tercera, ni de segunda. Queremos uno de primera que vuele por encima de todas las estafas y saqueos que nos han llevado a este triste y dramático momento histórico.
No queremos políticos de boca tuerta, falsa expresión, ni de cejas levantadas, ni nacionales ni nacionalistas, con salidas de pata de banco para ocultar sus verdaderas miserias. No queremos más mentirosos; y sobre todo, no queremos a aquellos que despilfarran el dinero público, ni a los que aprovechando que no les vemos, cuando no están en público, se quedan una parte de lo presupuestado, o exigen comisiones ilegales a cambio de favores políticos, adjudicaciones o beneficiosos negocios para intereses privados.
No queremos a los que nos han arruinado.
Estamos hartos de bocazas que dicen algo llamativo para el titular del día que mañana será viento del olvido.
Ni en una situación tan grave como la actual afloran todos los casos de corrupción. Los que conocemos son la punta del iceberg, hay muchos escondidos y una gran parte no se conocerá nunca por motivos variados. Si saliera a la luz pública toda la porquería, el sistema político actual se desmoronaría e incluso el financiero, que ha sido apuntalado con decenas de miles de millones de euros públicos.
Son demasiadas grietas y no encontramos un material apropiado para taparlas. Es la cimentación la que está dañada, no son fisuras superficiales, nadie se atreverá a llegar tan lejos. Se ponen paños calientes para aguantar, hasta 2014 o 2015, esperando que todo mejore sin reformar a fondo los sistemas que no funcionan bien.
Tendremos que salir de este lodazal, los que podamos, sin esperar ninguna gran transformación. Se perderá una gran oportunidad. Por eso no vendrá ningún gran héroe a salvarnos; no lo merecemos.
sábado, 10 de noviembre de 2012
ANA BOTELLA INÚTIL POR EXCELENCIA
Siendo el momento de demostrar que es responsable ante la ciudad que gobierna no lo ha demostrado. Por ello, mantenemos lo escrito el pasado 4 de noviembre: Ana Botella debe dimitir. No es útil a la sociedad, ni al ayuntamiento que preside. Ha sido incapaz, de ahí su inutilidad, de poner los puntos sobre las íes "desde el minuto uno" -la expresión del minuto uno la ha usado la propia Botella para defender su papel-.
Sin saber sus idas y venidas al spa lisboeta ya nos parecía que por su incapacidad de liderar el esclarecimiento de los hechos y de exigir la depuración de responsabilidades, caiga quien caiga, debía dimitir. El asunto de Lisboa lo agrava más todo.
El contubernio entre políticos y empresarios ni ha acabado ni acabará nunca en este país porque forma parte de la cultura española y está tan enraizado que no se puede erradicar. Por mucho que lo intenten unos pocos. Eso sí, cuando una tragedia, en la que mueren cuatro jóvenes, pone al descubierto los oscuros tratos de favor: Hay que ser valiente tomando las riendas, en este caso la vara de mando de alcaldesa, para que la verdad resplandezca. Una comisión interna de investigación es insuficiente; Botella la descartó el 6 de noviembre y días después la anuncia para evitar una investigación independiente. Otro motivo más para pedir la dimisión de Botella.
Que sea esposa de un ex presidente del Gobierno de España no debe influir en ninguna valoración política sobre la valía de Ana Botella, siempre que la demuestre. Si no la demuestra y entonces sí hay que pensar que por ser quien es ha sido la segunda de a bordo con Ruiz Gallardón, apreciado por Aznar, y ha acabado siendo alcaldesa de Madrid sin ganar unas elecciones. Como alcaldesa incompetente debe marcharse, las inauguraciones y los actos de postín se han acabado.
Ahora hay que afrontar una situación difícil y llegar al fondo de la verdad para conocer qué irregularidades se han cometido y quienes son los responsables de las mismas. Su expresión, en la imagen superior, no es la de una persona dispuesta a afrontar las consecuencias de la tragedia de Madrid Arena y su respuesta -"no"- en rueda de prensa a la pregunta "¿piensa dimitir?" es un no lanzado de una forma altiva con un toque de desprecio hacia quien pregunta. Debe marcharse. No se irá porque la dignidad de dimitir cuando toca no forma parte de la conducta habitual de los políticos españoles que se resisten como gato panza arriba a abandonar sus cargos. Por ello, hay cada vez una mayor distancia entre los ciudadanos que piden gestión responsable, eficaz, y la llamada casta política que va representando menos los intereses generales y más los particulares.
domingo, 4 de noviembre de 2012
MADRID ARENA, ESPAÑA CAL
Una de cal y otra de arena. Para rematar mezclamos arena y cal con fango putrefacto. España es un país con demasiados estafadores, malversadores, prevaricadores, mentirosos y delincuentes sin escrúpulos. A pesar de los escándalos, de todo tipo, aún campa a sus anchas en España la codicia; como si no hubiese sucedido nada desde finales de 2007 cuando el gran globo inmobiliario empezó a perder aire mostrando lo miserables que podemos llegar a ser.
La tragedia del Trhiller Music Park en Madrid Arena -durante la madrugada del 1 de noviembre- en la que han perdido la vida cuatro jóvenes, Belén, Cristina, Katia y Rocío, se podría haber evitado. Una mejor organización de seguridad preventiva, distribución por áreas de los asistentes y sobre todo un estricto control del aforo permitido para no ser sobrepasado en ningún momento, habrían la avalancha mortal.
La máxima que muchos empresarios de grandes espectáculos sí respetan es la de no sobrepasar el aforo permitido. Es ilegal sobrepasarlo y pone en peligro a los asistentes. No respetar el aforo es una irresponsabilidad que puede tener consecuencias fatales. Este evento, que acabó con muertos y heridos por avalancha humana, parecía concebido más como un engendro para ganar dinero que como un festival de música para la diversión sin riesgo de miles de jóvenes. Si en la pista central sólo caben, con seguridad, 3680 personas: No caben más. El resto de asistentes deberían haber tenido otro tipo de entrada, más barata, para acceder a las otras zonas, igualmente con aforo limitado, de Madrid Arena. O los interesados en estar en la pista central deberían haber pagado más siempre con el límite de entradas emitidas según aforo marcado. Es algo básico. Quien transgreda algo así y se salte las pautas de seguridad está exponiendo a todos los asistentes a un riesgo de consecuencias impredecibles.
En este caso el Ayuntamiento de Madrid es responsable civil subsidiario tras el promotor de este desgraciado evento. Un promotor que no está ni al corriente en el pago a la Seguridad Social, al que el consistorio madrileño no rechazó para alquilar Madrid Arena porque la empresa pública Madrid Espacios y Congresos no está obligada a exigir ese requisito, sí la administración pública pero no una empresa pública -aunque dependa de arcas públicas-. Lo que sí puede hacer la empresa pública, y al parecer no hizo, es controlar el estricto cumplimiento de las normativas de aforo, seguridad y desalojo de un local de propiedad pública arrendado.
Y todo lo que se le ocurre a la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, en lugar de asumir fallos de control, es anunciar que los eventos "de estas características" no se volverán a celebrar en recintos municipales de Madrid. Anuncio hecho con cara de circunstancias y con verdadero pánico escénico. Entonces, si no puede asumir los fallos de control que se han dado en este y posiblemente en eventos anteriores, lo que debe hacer es dimitir por su manifiesta incapacidad para liderar un equipo de gobierno poniendo los puntos sobre las íes, caiga quien caiga. El temor a gobernar es lo peor que le puede pasar a un cargo público. Por ello, debe dimitir y no lo hará porque en España no se dimite: Se aguanta agarrado, o agarrada, al sillón institucional hasta que escampe.
Lejos queda la imagen de aquella Ana Botella a principios de los noventa, esposa del candidato popular José María Aznar que después ganaría las elecciones generales de 1996, pidiendo en los medios de comunicación una regeneración de la política española ahogada por el felipismo. Quién te ha visto y quién te ve, Ana Botella. Ahora, cuando no se trata de una inauguración, ni de un acto para mayor gloria de cargos públicos, es incapaz de asumir la vara de mando y anunciar una investigación interna para ver qué resortes del Ayuntamiento de Madrid han fallado, aunque la gran responsabilidad sea del promotor de la fiesta musical. Por ello, debería tener la decencia de marcharse a casa ya que no piensa ejercer la autoridad pública que el pleno le ha otorgado -los ciudadanos estrictamente no, puesto que las elecciones las ganó el ahora ministro Alberto Ruiz Gallardón-.
Lo publicado, las presuntas irregularidades cometidas en este caso, evidencia que nuestro país sigue instalado en la cultura del dinero fácil y del todo vale. El mercadeo entre políticos y empresarios continúa en la vida española pese a todo y pese a todos. Millones de ciudadanos esperan en vano un cambio de conducta, de control; en definitiva, esperan una ética que no llega.
Por eso es más doloroso ver las imágenes de Madrid Arena con jóvenes aplastados en un embudo absurdo y mortal, porque es la lamentable confirmación de que el ansia de ganar dinero pasará siempre por encima de una sociedad que no quiere ser aplastada, engañada, esquilmada, ni estafada.
*Las dos imágenes que acompañan este texto han sido tomadas en la trágica madrugada del 1 de noviembre de 2012 en Madrid Arena.
domingo, 7 de octubre de 2012
MAS MISERABLE QUE CATALAN
Ya cansa tanto victimismo.
Es miserable utilizar los sentimientos de los catalanes para enmascarar la actual crisis y especialmente la bancarrota de la Generalitat de Catalunya. Como en tantas sociedades, actuales y pasadas, un dirigente desvía la atención hacia lo emocional y la utopía -que puede incluso llegar a hacerse realidad-, para escabullirse de su responsabilidad, la de afrontar una situación insostenible: No hay dinero ni para pagar las nóminas de los funcionarios catalanes.
"Endavant". "Adelante". "Seremos más libres". ¿Seremos menos miserables?. De la ruina a la miseria hay poco trecho.
Llorar con nacionalismos trasnochados, sin ver la realidad y la transformación del mundo es pensar que Catalunya puede ser un Estado. Y lo podría ser. ¿A qué precio? De entrada fuera de la Unión Europea -no sólo de España- y fuera del euro con todo lo que implicaría. Sería un pequeño país con una deuda calificada como bono basura y escaso margen de maniobra en todos los sentidos.
No es Cataluña el problema, es Europa. Es lo que nos debe preocupar. Querer ser más pequeños aplicando políticas de campanario es precisamente lo que quieren los enemigos de Europa.
Da pereza escribir sobre la cuestión catalana. A estas alturas del siglo XXI tenemos que afrontar este asunto en el momento más absurdo.
Mas es más miserable que catalán. La ruta soberanista del President de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas es un viaje a ninguna parte.
Catalunya debe afrontar unos intereses diarios de 4 millones de euros; su deuda pública está situada en 44.000 millones de euros y separarse de España, algo que rechaza la Europa avanzada, implicaría recibir la cuota correspondiente de la deuda soberana. Una cuota que nunca sería inferior a 100.000 millones de euros. Es decir, Catalunya sería un Estado basura donde no se podría mantener ni el actual sistema de pensiones.
El problema, incluso negociando un nuevo pacto fiscal, es la gestión del actual y de los anteriores gobiernos catalanes. Dilapidación de capitales públicos y corrupción, esa es la marca que lastra el sueño catalán. Hay un déficit anual de unos 9.000 millones de euros que una gestión sensata habría evitado. Pero de eso no se habla. Sí de la expoliación de España a Catalunya. Para acusar se han de poner todos los números encima de la mesa y ahora las cifras están en contra de Mas y de todos los presidentes catalanes anteriores.
Inverosímil, peligrosísimo, es como se ve el sueño independentista desde la sede de La Caixa en la avenida Diagonal de Barcelona -con el 70% del negocio fuera de Catalunya- o en el Banco Sabadell que acaba de comprar CAM -antigua Caja Mediterráneo- por un euro para hacerse cargo de otra gran ruina española, eso sí con ayuda pública estatal.
Y así, seguiríamos. La realidad es tozuda y no verla es lo peor que le puede pasar a un político que sólo quiere ondear una bandera en tiempos en los que no hay mástiles que las puedan sostener.
Es miserable utilizar los sentimientos de los catalanes para enmascarar la actual crisis y especialmente la bancarrota de la Generalitat de Catalunya. Como en tantas sociedades, actuales y pasadas, un dirigente desvía la atención hacia lo emocional y la utopía -que puede incluso llegar a hacerse realidad-, para escabullirse de su responsabilidad, la de afrontar una situación insostenible: No hay dinero ni para pagar las nóminas de los funcionarios catalanes.
"Endavant". "Adelante". "Seremos más libres". ¿Seremos menos miserables?. De la ruina a la miseria hay poco trecho.
Llorar con nacionalismos trasnochados, sin ver la realidad y la transformación del mundo es pensar que Catalunya puede ser un Estado. Y lo podría ser. ¿A qué precio? De entrada fuera de la Unión Europea -no sólo de España- y fuera del euro con todo lo que implicaría. Sería un pequeño país con una deuda calificada como bono basura y escaso margen de maniobra en todos los sentidos.
No es Cataluña el problema, es Europa. Es lo que nos debe preocupar. Querer ser más pequeños aplicando políticas de campanario es precisamente lo que quieren los enemigos de Europa.
Ver sólo el ombligo catalán o de cualquier otro lugar nos hace pequeños en un mundo con problemas más complejos que una bandera o un Estado propio pequeño.
Da pereza escribir sobre la cuestión catalana. A estas alturas del siglo XXI tenemos que afrontar este asunto en el momento más absurdo.
Mas es más miserable que catalán. La ruta soberanista del President de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas es un viaje a ninguna parte.
Catalunya debe afrontar unos intereses diarios de 4 millones de euros; su deuda pública está situada en 44.000 millones de euros y separarse de España, algo que rechaza la Europa avanzada, implicaría recibir la cuota correspondiente de la deuda soberana. Una cuota que nunca sería inferior a 100.000 millones de euros. Es decir, Catalunya sería un Estado basura donde no se podría mantener ni el actual sistema de pensiones.
El problema, incluso negociando un nuevo pacto fiscal, es la gestión del actual y de los anteriores gobiernos catalanes. Dilapidación de capitales públicos y corrupción, esa es la marca que lastra el sueño catalán. Hay un déficit anual de unos 9.000 millones de euros que una gestión sensata habría evitado. Pero de eso no se habla. Sí de la expoliación de España a Catalunya. Para acusar se han de poner todos los números encima de la mesa y ahora las cifras están en contra de Mas y de todos los presidentes catalanes anteriores.
Inverosímil, peligrosísimo, es como se ve el sueño independentista desde la sede de La Caixa en la avenida Diagonal de Barcelona -con el 70% del negocio fuera de Catalunya- o en el Banco Sabadell que acaba de comprar CAM -antigua Caja Mediterráneo- por un euro para hacerse cargo de otra gran ruina española, eso sí con ayuda pública estatal.
Y así, seguiríamos. La realidad es tozuda y no verla es lo peor que le puede pasar a un político que sólo quiere ondear una bandera en tiempos en los que no hay mástiles que las puedan sostener.
domingo, 16 de septiembre de 2012
PORTUGAL, COMPAÑERO DE VIAJE
Hoy me siento portugués. Su terrible momento se parece mucho al nuestro. En Portugal se ha perdido la esperanza; en España cada día que pasa no sentimos más desesperanzados.
Portugal está aplicando las medidas que se le han exigido para ser rescatada por la Unión Europea. Y cuanto más se esfuerza el país luso más se hunde. La comparación que hacen varios medios portugueses de que cuanto más se mueve Portugal, en el fango movedizo, más se hunde, es certera. Es desesperante. La mano europea no parece estar tendida para sacar a Portugal de las arenas movedizas sino para hundir más al país en ellas.
Hay menos paro en Portugal que en España, unos nueve puntos menos, y el IVA, gracias al rescate europeo, está en el 23%, dos puntos más que el español. Si bien el IVA cultural de Portugal está por debajo del IVA homicida cultural español que ha pasado del 8 al 21%.. En Portugal el IVA de los acontecimientos culturales se ha quedado en el 13%.
La troika vigila que Portugal cumpla con las condiciones de rescate. 78.000 millones de euros para salvar a Portugal; lejos de sentirse salvados, los portugueses se sienten condenados por lenta asfixia a un ahogo seguro. Es la omnipresente austeridad merkeliana que sin medidas de estímulo sólo empobrece más y más.
Cobren menos, gasten menos y devuelvan lo prestado. Cobrar menos, e incluso no cobrar nada al perder el trabajo, lleva a gastar menos: En Portugal ahora se gasta menos, lo que lleva al cierre de los negocios que dependen del consumo. Así, el Estado recauda menos y tiene menos posibilidades de cumplir con los objetivos pactados y con el programa de devolución de lo prestado. Ya se ha cambiado el límite del déficit en Portugal para 2012 y 2013. El límite del 3% de déficit se deja para 2014.
Pasear por las ciudades portuguesas nos entristece. Es inevitable. Comercios que cierran, restaurantes vacíos o medio vacíos cuando acaba la temporada turística...y lo que más nos conmueve es la mirada de los portugueses. Hay que mirar el fondo de los ojos de nuestros vecinos hermanos para sentirnos más cerca. Para notar que la crisis, con mil matices, es la misma. Es la crisis de un sistema que no tiene soluciones para sus oxidados motores.
No hay esperanza porque los responsables políticos sólo tienen medidas de austeridad y éstas no funcionan. Todos tenemos en la mente una medida concreta gubernamental que es una gran equivocación; en España o en Portugal, da igual. El paquete de todas las medidas no es sino la incapacidad para moldear un nuevo sistema.
Por eso hoy, Oporto está mi corazón, como lo está Lisboa; o cada ciudad y pueblo portugués. Estoy en una calle silenciosa de Lisboa en la que flotan pensamientos desesperanzados de lisboetas que temen la llegada de un invierno crudo y una primavera sin flores de ilusión. Me fijo en una joven pareja que pasea a su hijo y siento que cualquiera de nosotros podría ser el pequeño lisboeta que crece sin la esperanza de sus padres, obligados a recortar toda clase de gastos. Somos la generación del recorte. Un recorte que une al joven titulado sin trabajo, al parado de cualquier edad y al abuelo que ayuda a los hijos, a los nietos, que se encuentran al borde de la indigencia.
Unidos en la desgracia fatal causada por otros. No es precisamente la joven pareja lisboeta que tengo delante la causante de esta debacle económica. Todo lo que puedo escribir también lo estás pensando tú que lees estas líneas. Cada vez comprendemos más y nos da más rabia que tengan que pagar justos por ladrones en este sinsentido actual europeo.
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